Allá por mayo, mientras iba saliendo de su hotel rumbo a la pista en Dover, Delaware, para la All-Star Race, Steve O’Donnell —quien asumió como CEO de NASCAR en abril— no pudo evitar parar oreja. Había un grupito de seis fans afuera del hotel trapeando mercancía de 23XI Racing. Tres venían manejando desde Filadelfia y los otros tres desde Nueva York. Para cuatro de ellos, era la primera vez que pisaban un evento de NASCAR, y todos estaban hablando de Bubba Wallace.
Esta anécdota no es un caso aislado. Es el reflejo vivo de un deporte que está logrando algo que le urgía: rejuvenecerse y diversificarse. Y el motor detrás de este cambio cultural y deportivo tiene nombre y apellido: 23XI Racing. Con la llegada de NASCAR a Pocono Raceway este fin de semana para la Great American Getaway 400 de la Cup Series (domingo a las 3 p.m. por Prime Video), el equipo copropiedad de Michael Jordan y Denny Hamlin no solo está atrayendo miradas frescas, sino que está dominando en el asfalto.
El Sacudón de Pretemporada que Cambió Todo
Si somos honestos, la campaña 2025 de 23XI fue bastante respetable. Bubba Wallace se embolsó una victoria de las grandes en la Brickyard 400, y tanto él como Tyler Reddick se metieron a los Playoffs. Además, Reddick ya venía de llevarse el Campeonato de la Temporada Regular en 2024. Pero a puertas cerradas, en la oficina de Airspeed, la vibra era otra. El presidente del equipo, Steve Lauletta, y muchos en el taller sentían que se habían quedado cortos, en parte por la carga que implicó sumar un tercer equipo a tiempo completo y uno que otro ruido fuera de la pista.
Para enderezar el barco, armaron una junta de pretemporada que Lauletta describe básicamente como un ejercicio de verse al espejo. El director de competencia, Dave Rogers, puso sobre la mesa cinco áreas clave de enfoque. Luego, Jordan y Hamlin le sumaron toda su experiencia para explicar cómo querían que esos puntos se ejecutaran en las 38 carreras del calendario. Todo el equipo se puso la camiseta. Y vaya que ha rendido frutos.
Hoy, a mediados de junio de 2026 y cruzando la mitad de la temporada regular, estamos viendo la mejor versión de 23XI en sus seis años de historia. Tyler Reddick sencillamente la está rompiendo en el auto No. 45. Arrancó el año anotándose un histórico “tres al hilo”, ganando las tres primeras carreras (la prestigiosa Daytona 500, Atlanta y COTA), algo inédito en la historia de la Cup Series. Lleva cinco victorias en 15 salidas, lidera el campeonato desde febrero y tiene a 23XI en la cima de la tabla de dueños con una ventaja de 51 puntos. Wallace, por su parte, demostró una gran constancia metiéndose al top 3 en la puntuación durante cinco de las primeras seis fechas.
Sangre Nueva y Expectativas Bravas
Desarrollar novatos en la Cup Series siempre es un volado. Riley Herbst lo vivió en carne propia a bordo del Toyota No. 35 durante 2025, donde terminó en un doloroso puesto 35 de la clasificación (solo por encima de Cody Ware entre los pilotos de tiempo completo). Pero el equipo no lo dejó morir solo, y el chavo le ha echado ganitas, logrando una mejora estadística innegable en esta temporada:
| Métrica | Temporada 2025 | Temporada 2026 (Actual) |
| Posición en el Campeonato | 35 | 26 |
| Posición Promedio de Llegada | 26.4 | 21.5 |
| Posición Promedio de Arranque | 27.0 | 20.5 |
Y aunque 23XI ya está armando el plan para el Año 7 (que incluye una extensión de contrato multianual para Reddick), también anunciaron que su prospecto estrella, Corey Heim, tomará el volante del No. 35 de tiempo completo en 2027. Heim, el campeón de la Truck Series en 2025, va a llegar con bastante más lona recorrida en la Cup Series que otros novatos actuales como Connor Zilisch (quien anda en el lugar 34 de los puntos), gracias a sus participaciones parciales como piloto de desarrollo desde 2024. Aún así, Lauletta prefiere no inflarle las expectativas antes de tiempo, sabiendo lo dura que es esta liga.
El Efecto Jordan y la Nueva Ola de Fans
Tener a una leyenda de peso pesado como Michael Jordan metido hasta la cocina le ha dado a 23XI un alcance que rompe por completo la burbuja tradicional de NASCAR. Su Majestad anda por todos lados, desde pit road en Darlington hasta festejando con el trofeo Harley J. Earl en Daytona, o dando entrevistas en “CBS Mornings”.
Esa exposición ha sido un imán para marcas y celebridades que antes ni volteaban a ver a los autos stock. Se subieron al barco patrocinadores como Hardee’s y Rockstar Energy Drink, y el equipo empezó a jalar el interés de estrellas de la NFL como Puka Nacua y Marshawn Lynch, llegando incluso a aparecer en Nice Kicks, dándole a la escudería una credibilidad en la cultura urbana y de los sneakers que nadie más tiene en el garage.
Pero el impacto real va más allá del glamour. La participación de Jordan (uno de los tres dueños afroamericanos actuales) y de Wallace (el único piloto afroamericano en la Cup Series) ha abierto la puerta a una base de fans que históricamente no consumía NASCAR. Los datos lo respaldan de forma contundente:
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En 2024, durante la cuarta temporada de Wallace con el auto No. 23, el 40% de los nuevos aficionados de NASCAR pertenecían a grupos multiculturales.
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La proporción de fans afroamericanos está experimentando el crecimiento más rápido en la historia del deporte.
El mismo O’Donnell reconoce que figuras como Jordan meten a NASCAR en pantallas y conversaciones donde normalmente no figurarían, empujando la maquinaria hacia adelante de manera intencional.
Cuando lo Clásico Topa con la Nueva Escuela
Para Denny Hamlin, la historia tiene tintes de ironía. Él ya tiene 63 victorias en su currículum y fue el Novato del Año allá por 2006, justo cuando ganó su primera carrera en Pocono. Si en ese entonces le hubieran dicho que parte de su chamba 20 años después sería grabar un podcast para atraer gente, se hubiera reído. Pero hoy, su programa Actions Detrimental es una herramienta vital de conexión directa con los fans, lo que le ayuda no solo a amarrar patrocinadores, sino a hablarle a esta nueva generación en su propio idioma.
Jordan siempre fue un clavado de las carreras, según cuenta Hamlin. Lo habría visto desde su casa aunque no fuera dueño de un equipo. Pero al meterle lana e interés directo, logró matar dos pájaros de un tiro: traer a una afición completamente nueva y catapultar su marca. La alineación de esta dupla está demostrando que, para dejar un buen sabor de boca en las pistas, a veces necesitas voltear de cabeza todo lo que se hacía antes.